A propósito de los 399 años de Neiva. Aproximación a la construcción de memoria e identidad en la ciudad

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  • martes, 24 de mayo de 2011
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  • Neyder Jhoan Salazar
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  • Debemos caminar la ciudad ir  Tras los rastros de identidad y memoria Neivana, indagar  el significado de la construcción histórica de Neiva, orientado por la representación simbólica que se establece por los monumentos y espacios representativos de la ciudad en el colectivo de sus habitantes. De esta forma identificar cuál es el significado, y la identidad configurada de espacios y monumentos construido por los habitantes.

    Neiva es una ciudad que crece en el número de población con múltiples problemas sociales de pobreza y violencia. Ha vivido una transformación urbanística impulsada por las administraciones municipales, atendiendo a modelos de desarrollo foráneos. Ese cambio trae consigo la reconfiguración de criterios de identidad, significados simbólicos de espacios, y monumentos que construyen la memoria y la identidad colectiva del ciudadano.

    Sin embargo, esa construcción de memoria se ha ido borrando con la trasformación de lugares simbólicos como el Café Taurino que desapareció en los 80 del centro de la ciudad, lugar que queda en el recuerdo de los ancianos, remplazado por una panadería. Ahora esta generación que ha visto transformar sus espacios, ve con incertidumbre el pasar del tiempo en los pocos lugares que les recuerdan lo fue la ciudad como el Parque Santander.

    La transformación urbanística impulsada por un modelo de desarrollo desde la políticas y visiones de los mandatarios de turno. Ha chocado con la necesidad e interés de la ciudadanía que reclama espacios idóneos y funcionales para el trabajo y la recreación. Neiva ha visto reemplazar espacios de identidad campesina y rural como la plaza central de mercado por un parque que no goza de mayor atracción, aceptación, ni identidad. Viendo así desparecer los mercados populares, abriendo paso a los grandes supermercados en la ciudad, condenado al pequeño comerciante al abandono y al olvido.

    Obras como la remodelación del pasaje Camacho y Centro Comercial Los Comuneros, fueron construidas para resolver problemas sociales como el aumento de vendedores ambulantes, que se convirtieron en un simple expectativa, ya que no atendió a la necesidad del sector que se encuentra en crisis. Así son múltiples los espacio que se han transformado borrando memoria, sin atender a las verdaderas exigencias y necesidades de la población.

    Con estas transformaciones alejadas de la los intereses ciudadanos, vino una serie de monumentos que no han logrado establecer identidad colectiva, pues se desconoce sus significado al no relacionarlos con sus procesos sociales. Monumentos desde la visión particular de escultor, que no responden a la representación significativa que le puedan generar a un ciudadano.
    Si bien, los monumentos son una expresión artística que promulga cultura en el pueblo, muchos en Neiva han estado lejos de lograr reconocimiento e identidad. Construyen una memoria equivocada, sin apropiación y ajena de los proceso de transformación de la ciudad. De ahí que no tengan un significado claro para aquellos que a diario pasan por el lado de forma desapercibida, es decir que son espacios sin mayor marca.

    Se evidencia una transformación de espacios de encuentro que da paso a nuevos sitios de interacción para generaciones recientes, borrando la memoria simbólica construida que tiende a desaparecer y a desarrollarse de manera equivocada con nuevas configuraciones de significados. El profesor e investigador William Fernando Torres, manifiesta una fragmentación actual de las memorias colectivas, lo que trae una ruptura en los tejidos comunicativos. Es decir las relaciones que se establecen entre sus habitantes.

    Introducción apoyada en los trabajos investigativos Memoria urbana de Neiva desde el análisis de sus monumentos y Transformaciones de Neiva, una aproximación a su memoria y tejidos comunicativos. Los libros Neiva, nave, Novia de varios autores de la Universidad Surcolombiana y La ebriedad de los apósteles de Wiliam Fernado Torres.

    *Un comunero desconocido refleja lo que vive el Centro Comercial



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