Crónica: UNIDOS POR LA PASIÓN DEL FÚTBOL

Posted on
  • jueves, 10 de mayo de 2007
  • by
  • Neyder Jhoan Salazar
  • in
  • Etiquetas:
  • Por: Jenny Yolani Ramos Martín


    Mesas llenas de cerveza, aficionados con la camiseta de la selección, gorros y manillas tricolor acompañado de una euforia desbordante por parte de los hinchas es lo que se aprecia aquí, en Saloom bar. Este lugar, ubicado en la calle 51 con séptima presenta el esperado encuentro entre Colombia y paraguay en su pantalla gigante que ha reunido a más de cien aficionados que no pudieron ir al estadio El Campín, pero que por nada del mundo se perderían este encuentro que promete mucho...

    Pedro Bermúdez es uno de los tantos hinchas que no pudo conseguir la boleta para el partido pero que está aquí para darle fuerza y respaldar a la selección. “No es un encuentro cualquiera, es mi país y por eso hay que apoyarlo”. Para Lina Polanía, el fútbol no es su deporte rey como sí lo es para su novio Pedro “El fútbol se ha convertido en el único Dios para los hombres, ven en él todo aquello que logra cautivar sus mentes, sus emociones y sus más recónditas vibraciones; sufren, lloran, gritan, saltan y en ocasiones hasta se olvidan de sus modales, si es que los tienen, claro está” sin embargo, quiso acompañar a su novio. Además porque quien se enfrenta esta vez no es un equipo cualquiera, es la selección Colombia y por eso ‘hay que verlo’, agrega Lina.
    Son las ocho de la noche y el partido amistoso entre Colombia y Paraguay ha iniciado. El lugar
    está lleno de gente. Mujeres, hombres, grupos de amigos del trabajo y de la
    universidad están ansiosos por que Colombia obtenga la victoria frente a un
    Paraguay que la había derrotado en el 2001 en este mismo escenario.
    Al principio, Colombia demostraba miedo más que
    fuerza, mientras que paraguay jugaba con más seguridad. Las groserías y la
    desesperación invadían a los hinchas del lugar “hijueputa deje el miedo,
    pásela, métalo, ¡uffff, estuvo cerca! La pasión se inició muy pronto cuando un
    cabezazo del defensor Aquivaldo Mosquera marcó el primer gol para el equipo de
    Jorge Luís Pinto al minuto 32. La satisfacción de los aficionados colombianos
    no se hizo esperar: Abrazos, saltos, gritos llenos de gozo y esperanza.
    “¡Buena esa papito!” repiten en coro un grupo de amigos en una mesa cerca de
    la pantalla. Guillermo Sánchez, administrador del bar se muestra satisfecho y
    contento no sólo por la victoria de Colombia sino por que vendió más de
    $1.500.000 en trago. “la dicha es completa, Colombia ganó y yo también”

    Camilo Prieto es otro hincha que no le importó
    hacer fila por más de dos horas para poder obtener una boleta y ver desde la
    tribuna a su equipo del alma. “no importa el sacrificio. Tenía hambre, llovió
    y estábamos cansados, pero finalmente conseguimos lo que queríamos, una boleta
    para entrar al estadio”. Según Camilo, hubo quienes revendieron las boletas
    aprovechando la ansiedad de los aficionados. Este es el caso de Carlos Delgado
    quien vendió la boleta que era a $12.000 a $20.000. El Nemesio Camacho El
    Campin recibió aproximadamente a 30000 espectadores que no ocultaban su
    satisfacción al ver a sus jugadores estrella entre los que se encasilla a
    Calero, Mosquera, Viáfara, Domínguez, Ferreira, entre otros.

    La tribuna norte no cesa de repetir “Colombia,
    Colombia, Colombia”. El segundo tiempo se inicia con un pitazo de Mauricio
    Reynoso. Chitiva genera emoción en los espectadores por su contundencia y
    efectividad en la cancha. Fue él quien le dio el pase de gol a Domínguez a los
    41 minutos para un marcador final de 2-0. Con un aplauso majestuoso los
    aficionados despiden a sus figuras. Los hinchas soportaron la inclemente
    lluvia durante los noventa minutos pero supo camuflarse con el ímpetu y el
    furor de quienes viven y mueren por el fútbol y por su selección que más que
    en el alma la llevan en la sangre y en el corazón así como Camilo quien iba
    acompañado por cinco amigos más de la universidad.

    En las calles se aprecia a multitudes con la
    camiseta amarilla que la campaña de cerveza águila les obsequió a cambio de
    tres tapas de cerveza más diez mil pesos. Se sienten identificados y
    orgullosos de ser colombianos. Así lo evidencia Jonathan Vargas quien besa una
    y otra vez su camiseta de la selección Colombia. “¡Esto es Colombia papá!”

    Muchos son los lugares que congregaron a
    cientos de personas para vibrar con la pasión del fútbol. El supermercado SI-GLO,
    ubicado en el barrio Santa Librada, al sur de la capital, fue uno de ellos. Silvio
    Clavijo, aprovechó el encuentro deportivo para inaugurar este día su
    supermercado reuniendo a más de 120 personas. Hubo orquesta y promociones al
    igual que una pantalla gigante para que sus clientes no se perdieran ni un
    solo instante del partido. “estoy muy satisfecho por la aceptación de la
    gente, creo que la estrategia funcionó. El partido fue un buen aliado para mi
    propósito”

    El reloj marca las diez de la noche. El partido
    ha terminado con una victoria contundente para Colombia. Los hinchas no se
    cambian por nadie. La jornada terminó pero la celebración apenas comienza. Los
    aficionados están llenos de júbilo y lo manifiestan cantando con un tono
    elevado. Motivos son los que sobran para brindar y saltar de emoción. Todos
    están dichosos, quienes asistieron al Campín, o aquellos que estuvieron en los
    bares o incluso, los que vieron el partido desde sus casas. Todos comparten la
    misma alegría: Colombia, su selección, su país, ganó.

    1 comentarios:

    Neyder Jhoan Salazar dijo...

    este es un muy buen articulo. es una cronica de "yenny Ramos" una compañera que escribio sobre el futbol. me parcio digno que todos los lean y lo conozcan