Una subasta pública sin puja para los espacios de San Pedro

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  • viernes, 20 de mayo de 2016
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  • Neyder Jhoan Salazar
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  • Inconformismo ciudadano generó el proceso de audiencia para la subasta de espacio público para el aprovechamiento económico durante el San Pedro, adelantado por la Alcaldía de Neiva. Una subasta que de subasta parece no tener sino el nombre, por lo que muchos ofertantes manifestaron su rechazo y otros tantos se fueron de la audiencia por falta igualdad para competir.


    El proceso de subasta, si bien permite que ciudadanos naturales participen  como oferentes es poca la posibilidad de pujar que  tienen  y  más aún nula, la  posibilidad quedarse con el espacio para la actividad económica. Ya que el proceso beneficia principalmente a grandes patrocinadores, que se quedan con las casetas para el negocio del licor.

    Son pocos los  espacios públicos a los que los ciudadanos - personas naturales pueden participar para poner un negocio  en el espacio público durante las actividades sampedrinas. Ya que al momento de la subasta tienen que competir contra grandes empresarios patrocinadores, como “Antioqueño” que se quedó en la segunda subasta  con 12 carpas o casetas de nueve metros cada una;  para el expendio de licores en la calle por donde transcurre el desfile. Otras empresas de licor se quedaron  con el restante del  espacios, en este caso 30 carpas de comercialización de licor.

    El  negocio para estas grandes empresas de licores es redondo, ya que para participar en la subasta por ser patrocinadores tienen un puntaje clasificatorio de  30 puntos adicionales.  Mientras que el mayor valor ofertado de una persona natural es de  50 puntos. Siendo  así, en la puja si el patrocinador   se queda con el segundo  valor ofertado, tendría  un puntaje de 45 que sumado a los 30, daría 75 puntos;  esto  lo hace siempre acreedor del espacio. Por lo tanto ahí no hay puja que valga, una persona natural podría ofertar un millón de pesos por un espacio y sin embargo, el patrocinador por puntaje  se queda con el espacio pagando al  menor valor del precio base.

    Para algunos jóvenes participantes que aspiraban a quedar con un espacio en  la subasta, no tiene sentido participar,  pues no hay puja de por medio, lo que los deja por fuera.  “Los patrocinadores tenían  un 30% a favor  así queden de últimos, ya que último  tenía 25 puntos, sumando los 30 llegaba a los 55 puntos. Por lo tanto,  así uno quedara de primero con 50 puntos,  el patrocinador se lo iba llevar;  así no ofertara  más dinero,  ni nada. Sólo con la mera base iba a ganar. Ese “Antioqueño”  tuvo todas las casetas de la B en adelante, se postuló y ganó. No hay condiciones de  igualdad porque ellos debieron ofertar en la primera subasta de sólo patrocinadores”, puntualizó Alvar Osorio, joven que aspiraba a un espacio.

    Si bien está estipulado que el patrocinador solo puede tener un 20% de todo el espacio en subasta, el espacio fuera de puestos de licor,  incluye graderías y puestos de comida. Es decir, el  espacio total de aprovechamiento son aproximadamente 1.400 metros. En este caso la empresa “Antioqueño” con las 12 carpas solo ocupaba 108 metros. Si bien el 20% parece ser el mecanismo  para que los espacio de comercialización no sean monopolizado, en la práctica se traduce en algo diferente que  beneficia exclusivamente a patrocinadores, solo evita que entre patrocinadores no se monopolizan los espacios, porque muchos terminan siendo ocupados en el caso de las casetas de licor por uno solo o dos.

    Además los ciudadanos manifiestan que pierde el  municipio, ya que las ofertas de personas naturales que llegaron a un  valor de más 500 mil pesos, se pierden y  se entrega a los patrocinadores, por el menor valor, es decir el precio base que en  el caso de los módulos 3x3  o carpas fue de 299.700 pesos.  Es decir,  el municipio deja de recibir mayor dinero por los espacios, contrario pasaría si realmente se genera una puja. “El procedimiento es desigual, así hubieran 5 personas ofertando el patrocinador siempre va ganar, no debería poner a patrocinadores con una persona natural para que allá una misma balanza. El patrocinador  se queda con el espacio con el  precio base, así se ponga más dinero, da igual porque ellos tienen el puntaje de patrocinador.  Por eso no hay puja,  ni hay imparcialidad en la subasta porque siempre tira al beneficio  de los  patrocinadores y pierde el municipio porque se queda con el precio base”, concluyó Daniela Molina quien también aspiraba a un espacio.

    El Jurídico de la Alcaldía, José Joaquín manifestó  que las observaciones al proceso debieron hacerse en el tiempo estipulado para eso y hacer las reformas en el debido momento. Por lo que aseguró que las observaciones serán recepcionadas  para  tenerlas en cuenta el próximo año. Desde la oficina de Desarrollo Económico encargada de la subasta, se puntualizó que todo el procedimiento estaba estipulado así en el pliego de la convocatoria.

    Siendo así,  la ciudadanía reclama que no se convoque a un espacio público, si se  la van a entregar claramente los  espacios a los patrocinadores, es decir  para beneficio  económico, exclusivo  de grandes empresas patrocinadoras. Los  puntos adicionales según se manifestó, son  para incentivar el patrocinio del festival. Pero se convierte en un negocio que deja por fuera a  los pequeños empresarios y ciudadanos que ven en San Pedro una oportunidad para un ingreso extra, a través del aprovechamiento económico de los espacios.  Por lo tanto no es la mejor manera de hacer una subasta sin mayor puja, más cuando se habla de gobierno transparente, de inclusión y participación ciudadana.

     

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