Una Universidad de puertas cerradas

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  • miércoles, 25 de noviembre de 2015
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  • Neyder Jhoan Salazar
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  • Algo que parece insólito en una universidad pública, me sucedió en la Universidad Surcolombiana.  Me restringieron el acceso como egresado, la razón argüida  es que  no se permite el ingreso de egresados después de las seis de la tarde.


    Sobre las 5.45 de la tarde me disponía a entrar a  la zona de parqueo  de motos de la Universidad Surcolombiana,  como cada lunes y  miércoles me dirigía a orientar una cátedra del Programa de Comunicación. El  vigilante de la entrada solicitó  el carnet,  portaba el de egresado de la Universidad y le expliqué  que iba a dar una clase. Sin embargo, pese a mi justificación, su respuesta fue, “pero es que no se  permite el ingreso de egresados después de las 6, tiene que  dejar la moto afuera e ir por la otra portería”. 

    Previamente, había escuchado a ese vigilante avisar por radio que iba caminando  un egresado por el andén para la otra portería.  (Es de aclarar que no se trataba de mi), situación que me pareció bastante inapropiada y pasó a preocupante cuando se me impidió el acceso por una portería  en la que  semanas atrás me permitían ingresar.

    Efectivamente, intenté ingresar por el portón frente a Saludcoop, presenté mi carnet de egresado a otro vigilante y la respuesta fue la misma, “tenemos la orden de no  dejar entrar a egresados después de las seis”.  Mientras trataba de explicar que me dirigía a dar una cátedra, y que no tenía carnet porque no era contratista, sólo catedrático invitado. El vigilante me miraba con sospecha, como dudando de mis palabras y  el fin del ingreso que argumentaba. Finalmente, luego de insistir, me dejó  entrar aclarando que esa es la orden y está prohibido el ingreso de los egresados después de esa hora. ¿Quién habrá dado dicha orden de no permitir el ingreso de egresados después de las seis?

    De dónde venga, es claro  que es desmedida pues de nada sirve presentar un carnet de egresado, ya que se le desconoce la condición   del mismo. Si la administración dio dicha orden, creo que es arbitraria, inconsulta y va en contravía de papel misional de la Universidad. Es una medida torpe y desenfocada, ya que desconoce la condición del  egresado y su relación con la Universidad. Entonces para qué un proceso de carnetización de egresados, un seguimiento del  mismo y una política de egresados, si se desconoce su condición y se le restringe el acceso.

    De manera extraoficial  conocí que la orden se da por el problema con algunos egresados que entrar en la noche a consumir sustancias psicoactivas. Pero, por unos que generan  ese comportamiento, no se puede tachar a toda la población de egresados. Ya que de ser así, se estaría estigmatizando al egresado, pues se restringen el acceso  a todos los egresados considerando a priori que puede ser consumidores de sustancias psicoactivas.

    Se equivocan aquellos que piensan que por ser egresados, se debe desvincular  de la universidad, ya que la universidad es un espacio de construcción de conocimiento permanente que no solo se adquiere en aula, también en los pasillos, ágoras, eventos culturales y cafeterías.  Muchos egresados aún se encuentran con la universidad en espacios de diálogos, cineclubes y gremios. Muchos egresados se reúnen en Café y Letras,  y otros sitios en la Usco porque sigue siendo la universidad un espacio de construcción de conocimiento permanente,  pero además de integración y cultura. Es como si le cerráramos la puerta a los estudiantes que van a barrios a hacer prácticas, por ser estudiantes y no habitantes del barrio.

    No por ser egresado se desvincula de la comunidad universitaria, de hecho por eso los egresados pueden continuar sus estudios, vincularse a semilleros y seguir aportando a la construcción de la Universidad.  Por eso,  una verdadera política de egresados, permite que ellos se vinculen como profesores de cátedra.  De tal forma,  a nombre de la seguridad no se puede desconocer la condición de egresado y su vínculo con una Universidad. Un vínculo que contrario a cerrar puertas, debe permitir el acceso  como una universidad pública abierta al ciudadano. La Universidad no puede seguir enclaustrándose, cerrando sus puertas como cárcel, como espacio privado donde el control armado y policiaco, parece predominar.

    Si el problema de consumo de sustancia en la Universidad se va atacar con restricción y represión, entonces la Universidad se aleja de aportar a la construcción de paz en un escenario de postconflicto. En un espacio pequeño y cerrado  como es la universidad, se debería convertir en un laboratorio  de exploración de convivencia  y paz, de políticas de respeto y tolerancia. No un espacio restringido y de control militar, no podemos convertir la universidad en una sociedad teledirigida como plantea Orwell en su 1984. No podemos pensar es una universidad  que no explora el diálogo y la construcción concertada de los problemas.

    Frente a este tema esperamos que la oficina  de egresados  se pronuncie e intervenga,  de lo contrario su política de egresado se contradice en la efectividad. De igual forma se debe escuchar la voz del representante de los egresados como veedor de la relación egresado y universidad.  Una verdadera política egresado ampliaría la atención de muchos egresados que pueden  acercarse a la Usco  hacer trámites, solo  después de las seis cuando terminan su jornada laboral.

    Espero se abra un debate amplio sobre este tema que por el momento va por mal camino.  Un asunto pertinente, ya próximos a elegir nuevo  represente egresados.  No podemos seguir escogiendo a quienes se llenan  los bolsillos por debajo de cuerda con contratos y dádivas con la administración, pero que se quedan  callados cuando de poner temas en la mesa se trata para garantizar  la efectiva relación de universidad y egresado. Es que  el profesional tiene mucho que aportar a la Usco. 
      
    Nota: Cómo harán los aspirantes a representante de egresados, si antes   su lugar de diálogo y construcción de propuestas, era con otros egresados quizás al sabor de un café en algún espacio de la U y  justo en horas pasadas las seis.

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