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domingo, 22 de abril de 2012

Un Castaño de los “buenos” que construye memoria

Castaño el  “bueno”,  no olvida la escena en la que miembros de la policía llegaron con un camión  para arrebatar y decomisar sus fotografías  el viernes 6 de abril. De los países recorridos para mostrar su galería en  Colombia ha sido el único donde se le han incautado, como queriendo desaparecer una vez más la memoria.



Éstas  hacen parte de un galería fotografía de la memoria  que Carlos Castaño hace pública en el andenes  de la Séptima entre la 18 y 19 en el centro de Bogotá, “aprovecho ese espacio que utilizan los indigentes para hacer del cuerpo y orinar, venía tratando de recuperar ese espacio para que no esté en esas condiciones y cumpla un función social”.  Ese era el habitual escenario para la exposición, sin embargo,  luego de la peatonalización de la carrera séptima  debía  sacar permisos.

Muchas veces Carlos había expuesto  en la zona sin ningún problema y efectivamente fueron muchos los intentos y  las solicitudes que Carlos Castaño  presentó,  lo hizo en el Instituto de Desarrollo Urbano IDU, la respuesta fueron una serie de requisitos  como módulos para exponer ; cosa que  implican un  gran presupuesto  y además que necesita otro permisos para exponer  sólo ochos días, “piden un poco de pendejadas como si yo fuera un ricachón, eso para mí no tienen ningún fundamento”.

Sin embargo, ese viernes salió como de costumbre, “la demora fue ponerla y al momentico llegó la Policía,  no dijo ni buenos día sino que de una vez empezaron a recogerla. Un agente me dijo hay que ser obediente”.  Ningún tipo de argumento  dieron para decomisar las fotos,  así lo asegura Castaño a quien tampoco se le hizo firmar el acta de levantamiento.  La reacción de la gente frente a este acto arbitrario no se hizo esperar, rechazaron la conducta  de la Policía. La excusa que se les dio fue la invasión del espacio público, pero  era evidente que la calle estaba llena de vendedores informales, “ambulantes”.

Muchos de los transeúntes que a diario veían la exposición, estaban de acuerdo de su presencia, aplaudían y aceptaban la galería. Hay quienes aseguran que es lo mejor que han visto en la calle, “Éste es espacio público, nosotros somos el público y no está estorbando”, aseguró un ciudadano sobre la galería. Para el defensor de derechos Yuri Neira es un acto que calificó de robo,  ya que se hizo indebidamente, “la policía ni es autoridad y ni es competente”, aseguró.

Persiguiendo la memoria

Para Carlos se trata de una persecución  política, esto dado a las temáticas que maneja en sus galerías. En la galería de la exposición que se llevaron hay muchas fotografías que según Castaño comprometen a los policías. Por ejemplo se destacan registro de policías golpeando a indígenas y a estudiantes, masacres se evidencian y hasta genocidio de UP se visibiliza,  “es como  si quisieran  que la gente no viera una realidad  que no hay como taparla”.

Castaño asegura que al no permitir la galería están  privando al pueblo de ver una realidad, “la gente se emberracó quería a la fuerza exigir que no se las llevaran”. Este fotógrafo ciudadano, ya había  intentado  hacer todo lo legal  en trámites para sacar los  permisos y a los que se les pusieron trabas. Por eso como manifestó hizo una acción de hecho como parte de un acto de desobedecía civil  el día 9 de abril que se conmemoró  a   la memoria de las  víctimas.

Éste hombre, el Castaño el  bueno preparó una nueva galería, esta vez se trató  de un registro de 10 fotos de los hechos donde se ve al abuso de la policía incautando la fotos. En un acto que calificó de resistencia y  se encadenó  frente a la  Personería  Distrital sobre la séptima, exigió que la Policía la entregara   en un acto público las fotografías.  Su fin era que la gente se enterara del operativo realizado, elevando una denuncia que ya había hecho masiva por las redes sociales,  “deben pedir disculpas porque el ofendido no soy yo, son las víctimas. Que la administración se entere de todo esto,  y expidan un permiso y que no molesten más. Para mi es duro que la Policía en vez de colaborar, perjudica  y  eso que dicen defender  los derechos humanos”.

El día de las  víctimas hasta  él se acercó la autoridad de seguridad ciudadana de Bogotá y miembros de la Personería para intermediar.  Aún así,  llegada las tres de la tarde aún no regresaban las fotos de las que se desconocía su paradero. Castaño exigió la devolución de la galería y  anunció  que fueron  secuestradas por los que no se deberían llamar los héroes de la Policía, “la cadena que me ata, es el símbolo de la opresión a la que está sometida  la Colombia marginada, explotada y pisoteada”.

Luego de elevar la denuncia por los hechos ha recibido voces de solidaridad y respaldo, muchas voces de otros países han rechazado la actuación de la Policía. Hasta se le han abierto más puertas con invitaciones para llevar la exposición.   Para Carlos el espacio de exposición  en la calle debe ser permanente, ya que los derechos humanos se están violando todos los días, “si a la gente no la persuadimos  de eso, se van a seguir violando”. Así mismo anunció que se evidencie  la Bogotá Humana que está lejos de conocer.

Historia de una memoria fotográfica

Carlos Alberto Castaño,  el “bueno” como lo conocen  es un desplazado más de las vidas silenciosas que ha marcado la historia violenta en el país. Le tocó  salir de  las tierras del Tolima, donde dejó todo y salió con su familia. Lo que hace Carlos es un trabajo de esfuerzo, lo hace con las uñas  y con el poco dinero donado,  pero alimentado por el espíritu de la conciencia, el principio y la dignidad.

Un episodio que para él  implicó un cambio en su proyecto de vida, “hice un alto en el camino, evalué todo lo que pasa en este país y lo que ha pasado con mi familia, siempre  con mi familia hemos vivido  este conflicto. Llegó a la conclusión que el problema que tenemos los colombiano es de memoria, es un problema de ignorancia política que no nos deja mirar más  allá de la realidad. Además porque siempre nos escoden esa realidad, mucha gente vuelve y cae en lo mismo”.

Para Castaño el miedo también afecta la construcción de memoria, “La gente lo expresa, a mi me dicen: lo felicito porque usted tiene mucho valor y valentía. Pienso que no se trata de valentía, es un tema de conciencia, si al fin de cuentas uno se va morir,  pues se va a morir, pero hay que hacer algo en este mundo”.   Agrega  que el cambio está en educar, eso en parte se logra a través de la memoria, de la historia y  la imagen,  “muchos jóvenes desconocen  el genocidio de la UP, no saben  esa historia en la que ellos, sus padres y abuelos,  todos estamos pagando ese genocidio.  Por eso través de la imagen y textos cortos trato que se vayan enterando de esa realidad”.

Es por eso que Cataño decidió iniciar la construcción de una galería de la memoria  es un trabajo creado desde 2003 y que ha venido fortaleciendo. Un rumbo  en el  que ahora las fotos y un cámara está presente en su vida,  capturando  lo que ve de la violencia, y el conflicto en la calles y la zona  rural  para mostrar una realidad  en que la gente abra los ojos, “la exposición busca que no se sigan cometiendo los mismos errores porque vamos a pasar otros 500 años en la misma y no va pasar nada”.

Las galerías temáticas sobre la memoria están  compuestas por sus registros propios, pero también con reproducciones de otros autores, “lo que estoy haciendo es armar  una memoria para que no se pierda”. Un trabajo que ha recorrido por diferentes ciudades de Colombia, parques, colegios, rutas de ciclo vía, calles y universidades son testigos de esa memoria que se construye y que algunos buscan desaparecer en medio del olvido en el que ya no encontramos.  Es ese valor , conciencia y dignidad lo que la ha permitido  a Castaño seguir firme  en sus propósitos y superar obstáculo como el que enfrenta en Bogotá, similar al que vivió en Ibagué donde luego de intentar sacar por dos años permiso, decidió  no sacar más y se las quitaron. Carlos recuerda ese acto de resistencia en el que obligaron  a la Policía a  que se disculpara ante el pueblo y las devolviera  con lo que ha ido sentando un precedente. “Decidí que la calle,  y espacio público hay que recuperarlo y tiene que ser de la gente, no puede ser que se convierta en una propiedad privada. Ojalá las calles estuvieran llenas de arte y no de Policías, con eso no vamos a educar. Las calles debería estar llenas de cultura, de arte y de fotografía”, asegura Castaño.

Este buen Castaño también ha pisado suelo extranjero, su exposición se ha hecho pública en España, Italia y parte de Suramérica.  Ha llevado la memoria de Colombia para que no sigamos siendo amnésicos.  A Cochabamba  Bolivia  se ha difundió su galería sobre la realidad de Colombia en materia ambiental, la pobreza, la movilidad, derechos humanos  y la violencia. Una galería que también la vende en cd para que se distribuya y el impacto sea mayor. “Lo que  he aprendido en la calle con la gente y lo que ellos aprenden de mí es incalculables”, concluye este fotógrafo que no enseña la necesidad de educar, de tener conciencia y de construir memoria.


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