Los sueños de los niños se fortalecen con la comunicación

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  • lunes, 25 de julio de 2011
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  • Neyder Jhoan Salazar
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  • En el Asentamiento Álvaro Uribe Vélez de la comuna 10 de Neiva se desarrolla un proyecto comunicativo para niños y jóvenes inmersos en situación de vulnerabilidad que les permite construir diferentes imaginarios y trazar sueños para sus futuros.

    Como es costumbre cada sábado los niños y jóvenes del Asentamiento Álvaro Uribe, cambian la rutina de su hogar, se olvidan del hambre y le dan paso a las alegrías que trae un proceso pedagógico alternativo, en donde la comunicación es la base para cambiar sus realidades.
    La cita es definida en una pequeña casa que sirve como espacio de aprendizaje, casa de Fabián Andrés de 15 años que tiene sus sueños puestos en el fútbol, pero que no descarta seguir en lo que ha aprendido de la comunicación, sobre todo las cámaras. También es casa de su hermana Milena, ambos esperaron entusiasmado y con todo el ánimo para iniciar la jornada. A la expectativa y lista para empezar también se encontró Lina Andrea que fuera de participar en los talleres de comunicación, lo hace de forma activa en el grupo de danza, impulsado por la Corporación Juraco.

    Juraco es una corporación que nació de los sueños de jóvenes de la comuna 10 de la ciudad para desarrollar proyectos en comunicación. Zona que es un asentamiento con casas populares de madera, calles de difícil acceso y con múltiples problemáticas, pero ahí hay gente pujante con ganas de salir adelante y niños que con proyectos como los colectivos de comunicación, impulsados por la Escuela de formación Minga del Sol, esperan construir un futuro diferente al que les ofrece el sector.

    Para una de las gestoras del proyecto, Madeline Yañez , éste ha permitido muchos lazos, “se genera mucho afecto, pues al hablar con ellos se logra una confianza más estrecha. Los niños ya tienen otros pensamientos, otros espacios y visiones de futuro para que estén alejados de pandilla y problemas de drogadicción, ya que se ha trabajado con ellos en prevención”. Según Madeliene porque es un contexto donde los niños no sabes que van hacer en el futuro, “no tenían un proyecto de vida claro, pensaban sólo en ser capo o soldado y ahora ha cambiado por el proceso de formación y sensibilización para construir otros proyectos de vida”.

    El proceso y los ejes de formación 

    Minga del Sol es un proyecto que inició casa por casa y lleva más de 4 años desarrollándose y nace de las tareas voluntarias de la Corporación. De ahí a que parte de su financiamiento sea de un porcentaje de recurso de actividades de la Corporación. Se aborda un plan de formación general que se establece con unos objetivo que se ajustan a al contexto, bajo un diagnóstico que dio para trabajar en derechos de niños y la juventud, referentes a la comunicación y a un ambiente sano por medio de ruta de taller que guía el trabajo de formación semestral.

    La integrante de Juraco, María Ilse reconoce que el proyecto posibilita crear espacios para relacionarse, así poder expresar el cómo se vive, siente y darle al herramientas para que puedan hacerlo de una manera diferentes desde la comunicación y la danza, “son diferentes forma de expresión para que niños y jóvenes cuenten sus necesidades, sus formas de ver la vida y sus propuestas. Empiezan a pensar en cosas distintas a los que generalmente los rodea, pensar en el planeta, su familia y sus proyectos de vida, es abrir una posibilidad de pensar diferente e incluso poder soñar.

    El programa de Juraco es una Escuela no formal de formación en la que se trabajan con colectivos en temas que desde la comunicación, aborda la ciudadanía, derechos, el medio ambiente por medio de la capacitación y el encuentro. Así también se posibilita el pensar críticamente el entorno.

    Esta formación se desarrolla desde el eje principal de la comunicación en el que se aborda principalmente el tema ambiental, pero también otro temas fundamentales en su contexto como imaginarios de futuro. En esta medida el fundamento principal se articula en la dinámica comunicativa y el trabajo medioambiental. De este trabajo han surgido caminatas ecológicas, productos radiales como el que se desarrollo en la vista al humedal la Jabonera de la zona y otras producciones disponibles en su blog.

    Madeleine Yáñez es Fundadora del grupo ecológico Gotas Verdes, por eso ve trabar el medio ambiente como algo indispensable, ya que es una zona muy rica en fuentes hídricas como la Jabonera, “hay una problemática ambiental con aguas residuales, si ellos generan la problemática, también son la solución, así que se está sensibilizando y concientizando a los niños para minimizar el impacto, es así como ahora no matan pajaritos, es decir que la mentalidad ha cambiado”.

    El trabajo de la escuela actualmente se desarrolla en tres grupos de trabajo. El primero es el colectivo de niños que no superan los 9 años coordinado Madeleine. Son Juancho, Marí, July y otros 9 niños más de lo 10 vinculados al proyecto que entusiastas y atentos acudieron a la cita.
    A su llegada iniciaron una recolección de tapas por la calles, en ella mezclaron pinturas con papel en mano y pincel, pintaron el mundo de la naturaleza, ese que están aprendiendo en el estudio de los ecosistemas. Ríos, montañas y animales cubrieron los lienzos de los niños, fue reflejo del mundo natural que quisieran tener.


    El grupo de jóvenes 

    El otro grupo los conforman 13 jóvenes de la zona, orientados por María Ilse. Ella es una comunicadora entregada a este tipo de procesos. A la jornada llegaron 6 jóvenes y luego de haber iniciado, llegó Angie. Este grupo es particular porque ya llevan vinculados al proyecto un buen tiempo, muchos ha crecido ahí.

    María Ilse es comunicadora de gran sonrisa y sueña con tener un espacio propio para que los niños puedan ir a los talleres. Por eso entrega su tiempo en los talleres, en esta ocasión el lenguaje de la radio fue la temática que se abordó. Una breve explicación sobre elementos como el sonido y gestos por María, dan paso a ejercicios de respiración. Una dinámica que entre el juego y con risas se logra un aprendizaje. Luego con recortes de periódico crean la representación de ellos a quienes presentaron, aplicando un buen tono de voz, “Ella es Angie es muy bonita vive en el asentamiento y sueña con ser una veterinaria”.

    Este grupo en su mayoría manejan cámara, hacen entrevistas, según madeline, “han recibido un conocimiento técnico en lo ambiental y lo medios, ya dicen contaminación ambiental”. Fabián recuerda que inició muy pequeño en la Escuela, recuerda con alegría viajes que ha realizado para compartir experiencias comunicativas con otros departamentos, “siempre me ha gustado manejar la cámara y grabar audio. Una vez hicimos un video en donde describimos nuestro barrio, hablamos del alcantarillado y la contaminación”.
    Una de las nuevas integrantes del grupo, Angie que lleva dos meses y a quien le gusta expresarse por medio de la escritura y el dibujo, “vengo porque me parece interesante lo que están haciendo porque es un método de comunicación la forma de hablar, entender y expresarse”.

    El otro grupo lo coordina Andrea, la mujer encargada de la danza, La danza se incluyó como forma de expresión, ya que es la forma del cuerpo para comunicar y permite hablar de temas como el territorio, tradiciones e identidad cultural, ya que se viene trabajando en la danza folclórica.

    Un compromiso múltiple 

    Un proyecto comunicativo indispensable que se enfrenta a grandes problemas como el presupuestal, “antes teníamos un sitio de grabación que era lejos y dificultaba el desplazamiento y no todos los chicos podían ir, pero si conocen básicamente los procesos de edición”, agrega Madeleine.

    El compromiso de padres como el de Fabián, y la colaboración activa de su madre Rosmeri, permite que se geste el proyecto al abrir la puerta de su casa. Los padres de familia son fundamentales en este proyecto de la Minga, ya que deben participar de manera activa y muchas veces se acercan a observar el desarrollo de los talleres, tal como Paola una madre de familia que participó de la jornada.

    Según María Ilse los padres han sido receptivos, luego de tantos años van a las casas a buscar a los niños para avisarles que se van a iniciar los talleres, “se ha credo un diálogo con los padres, los niños de la Escuela son de la zona, lo que facilita esa relación porque ya nos conocen y permiten que los niños asistan”.



    El número de niños por taller puede cambiar, pues están en contextos sociales con múltiples situaciones que hacen que no todos asistan de manera permanente, es así como tareas en el colegio, trabajo y castigos impiden que asistan de manera constante a las jornadas. “A veces cuando los niños se portan mal los padres los castigan y les restringen la venida, nos toca interceder ahí, a veces es porque les dejan muchas tareas”, sostiene María.

    Llegada las 11 de la mañana niños y jóvenes se marcharon a sus casas, luego de haber pasado un tiempo diferente escribiendo y pintando, además, aprendiendo de manera alternativa, se fueron esperando con ansias el ejercicio de salida de campo en su próximo sábado día de encuentro.



    Los integrantes del proyecto socializan parte de sus trabajos en el blog, espacio en que ellos publican su contenido.

    (Audio)María Ilse, sobre el financiamiento de la Escuela





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