Ensayo:Niños y jóvenes junto a los docentes como actores del proceso

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  • viernes, 6 de noviembre de 2009
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  • Neyder Jhoan Salazar
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  • Nos enfrentamos a una sociedad globalizada con prácticas culturales que buscan homogenizar, y un desarrollo tecnológico que ocasiona rupturas en la noción de tiempo y espacio. Hay una homogenización de los patrones de consumo e información que en cierta medida hacen que los jóvenes y niños empiecen a modificar sus criterios de identidad y manifestaciones culturales1.


    por: Neyder Jhoan Salaza Torres
    Con este contexto es necesario gestar prácticas propias que partan de la necesidad de participación de nuestros propios actores, iniciar desde abajo para construir democracia, como manifiesta William Fernando Torres, en su artículo cuando lo importante es urgente2. Así poder hacer frente a sistemas educativos con tendencia bancaria y gobiernos autoritarios que establecen como criterio de comportamiento la obediencia en relación al rendimiento. Donde no es difícil pensar que la expresión se reprime y se prohíbe la comunicación, para evitar todo riesgo de protesta que pueda desestabilizar el orden imperante. Y el fin es empezar desde abajo, desde la mirada de los niños que empieza a formar imaginarios, precisamente en la escuela con el apoyo del docente, que más que profesor debe ser su acompañante. Posteriormente estos niños pasarán a ser jóvenes que deben pensar en tomar la rienda de sus países siendo propositivos, aunque esto no se está dando, sí deberán empezar a construir lazos equilibrados de relación comunicativa, política y cultural.

    Se debe pensar en el papel de los niños, jóvenes y docentes en la formación de ciudadanos, para crear verdaderas prácticas comunicativas desde la escuela que permitan mejorar las relaciones, basado en el entorno y las necesidades de estos actores.

    Creando una relación equilibrada entre los niños y los jóvenes junto a los docentes como formadores y forjadores de una educación innovadora y con prácticas comunicativa diferente a la de los medios tradicionales y que se adapten a sus necesidades. Los niños y los jóvenes deben ser protagonistas de sus historias, deben partir de sus realidades para plantear alternativas que le permitan intervenir su presente y gestar su futuro. Deben llenarse de herramientas para mirar críticamente su entorno y poder desde sus propios escenarios desarrollar tareas y acciones concretas que logren cambiar su realidad.


    1 Maya Lorena Pérez Ruiz (coordinadora de investigación). jóvenes indígenas y globalización en América latina, México, CONACULTA: INAH, (Colección Científica, Serie Antropología), 2008
    2 William Fernando Torres. Cuando lo importante es urgente, Retos de los comunicadores para construir democracia en América Latina, Subtitulo: respuestas desde Abajo para construir democracia. Revista peri-Feria, 5, 2005.


    Los niños como protagonistas… seguir en el cambio de la educación

    Se empieza a vislumbrar hogares conflictivos, familias con múltiples necesidades, en dónde muchas veces se hace indispensable que los niños trabajen y aporten económicamente en el hogar. Se ve que el papel de los padres como educadores durante la primera infancia está dejando de ser asumido con responsabilidad, porque no tienen mayor tiempo para cuidar a sus hijos. A esto se suma que los niños reciben gran parte de su formación como ciudadanos la reciben en la calle. “los juegos tradicionales desaparecen, las rondas no se cantan ni las leyendas se narran. El televisor arrulla a los niños”3. Esto lo vivencia en una taller con estudiantes de grado séptimo, con un promedio de edad de 12 años. En la actividad tenían que contar una historia productos de su imaginación, el relato fue una historia del Capo un programa de televisión que relata la vida de un narcotraficante4. Lo que indica que estos niños están viendo programas de televisión sin una recepción critica de estos contenidos, simplemente los absorben, tal vez sin un acompañamientos de sus padres.

    Érika Jailier acierta al manifestar que cada día los niños son bombardeados por imágenes y mensajes difundidos por los medios de información. Con temáticas sin ningún tipo de restricción que no son aptas para los niños y les enseñan sobre el mundo que les rodea, siendo sólo receptores acríticos frente a la información de los medios masivos. Otros programas no tienen ningún valor educativo y refuerzan percepciones en muchos casos erróneas, parciales y estereotipadas de la realidad. En esta medida los niños deben ser consultados y permitirles participar activamente en la creación de los medios, deben conocer sus derechos frente a la información, la expresión y los medios. Cuando tienen acceso a temáticas particulares que les conciernen directamente, ellos forman sus juicios, construyen sus criterios y expresan sus emociones, es decir, toman decisiones más claras y más reflexivas sobre su relación con los medios5.

    Es aquí donde se tiene que empezar actuar, hay una necesidad de que la escuela intervenga en eso proceso de formación. Una recepción critica de los contenidos de los medios. Los niños deben aprender a recibir de forma activa y selectiva dichos contenidos. Acompañado de la creación y propuestas de contenidos propios, alternativos, es decir diferentes. Una participación de los niños en sus propios medios y formas de comunicación, y no se queden sujetos sólo a ser audiencia. De esta manera no seguirle apostando a ser consumidores, apuntar a formar niños cuídanos emancipados, capaces de conducirse en sus proceso de aprendizaje como sostiene Rosa María Alfaro6.


    3 María Cristina Tenorio y Anthony Sampson. Cultura e infancia [en línea] cognitiva.univalle.edu.co Disponible en: http://cognitiva.univalle.edu.co/archivos/grupo%20cultura/MCT/Articulosycapitulos
    4 En medio del taller del Proyectos de Radio escolar, Colegio Colombo Andino. Área de de Comunitaria del programa de comunicación Social y periodismo. USCO
    5 Érika Jaillier Castrillón Ph.D. Los niños y los medios: un tema de largo alcance. 2007- disponible en: http://portal.usco.edu.co/fcsh/archivos%20descargables/de%20javqueline/LOS%20NI%C3%91D1%5B1%5D...doc
    6 Rosa María Alfaro, educación y comunicación: ¿A la deriva del sentido de cambio? P. 189.


    Hay que propiciar espacios para que los niños propongan sus propios procesos de comunicación, romper con esa educación basada únicamente en la transmisión de conocimiento, llena de autoritarismo y totalmente vertical. Proponer escuelas al servicio de las necesidades del pueblo, y no al servicio de una sociedad capitalista que solo atiende a los intereses dominantes. Pensar en el papel del maestro como facilitador, una comunicación bidireccional donde el profesor no solo enseñe, si no que acompañe a caminar, estimulando el análisis y la reflexión producto de la participación activa de los alumnos7.

    Romper en definitiva con esa incomunicación de la que habla Rosa María Torres, donde prima unos roles pre-establecidos, el de maestro con la sabiduría y el que enseña, y justo al otro lado, casi en el extremo se encuentra el alumno, el que posee la ignorancia y es el que tiene que aprender8. Pensar en una interrelación, un conocimiento construido y no impuesto. Abrir un espacio en el que la educación y la comunicación interactúen para propinar relaciones equilibradas que implique una interrelación entre los actores, padres de familia, estudiantes y docentes. Todos en especial alumnos como sujetos activos, apostándole a una educación de tipo transformadora, creativa, llena de estrategias pedagógicas donde los sujetos se formen para que transformen sus entornos.

    Debe haber un reconocimiento desde la vida cotidiana en la escuela, basado en la libre expresión, a escuchar y ser escuchados, donde los niños dejen fluir sus sentimientos y necesidades por medio de textos libres, del periódico o de la radio escolar. Una educación basada en la participación permite el reconocimiento e intercambio de valores, los sujetos reconstruyen experiencias, conocimiento, un saber individual y grupal que sirvan para enfrentar su realidad, defender sus derechos y reconocer sus responsabilidades como ciudadanos9. Velar por una “educación ciudadana, encaminada a formar, desde la escuela, capacidades transformadoras con efectos sobre las personas y sobre los escenarios donde se desempeñan; que comprendan su situación y se comprometan a participar en acciones viables que enfrenten la desigualdad social10

    Generar estrategias pedagógicas acordes a las necesidades y entorno de los niños deben primar, como en la experiencia de de la Escuela Popular Claretiana, en Neiva “Filo de Hambre”11. Donde los niños de la Escuela fueron los protagonistas, hubo una concientización de sus realidades, posición activa y crítica de su entorno. Se dimensionó la historia de su barrio, sus familias como
    protagonistas, en relación a la recuperación de la memoria. Un reconocimientos de los proceso de su entorno en un contexto de difícil condiciones económicas al sur oriente de la ciudad. Fueron los niños quienes asumieron el proceso de investigación participativa, con temas y contenidos de su interés se apropiaron de sus realidades. Pero no sólo los niños fueron protagonistas, hubo una vinculación de sus familias y de la comunidad. Un ejemplo para dimensionar esta experiencia, es la práctica que se abordo como el niño y su medio, donde los niños reconocieron el trabajo de sus padres y en que gastan el dinero, logrando narrar su realidad familiar y sus características económicas. Un análisis de sus realidades acompañado del desarrollo de la expresión oral y escrita, apoyado en teatro, dibujos, títeres y otros mecanismos. De igual forma los niños participaron en la construcción del contenido y montaje de su propio periódico.

    En conclusión se deben generar procesos donde los niños sean los que desarrollen y elaboren los contenidos pedagógicos, sean estos actores en la construcción de su realidad, donde se haga un encuentro reflexivo de sus entornos acompañado de prácticas educativas coherentes. Espacios para el reconocimiento de sus necesidades básicas y sus problemas. Hay que permitir que sean los niños quienes nos cuenten sus historias, sus realidades, la comprendan, la elaboren y desarrollen acciones que permitan reforzar e incluso reconfigurar sus realidades.


    7 Mario Kaplún, El comunicador popular, (modelos de educación y modelos de comunicación).
    8 Rosa María Torres. Los achaques de la educación, Quito. Libresa e instituto Fronesis, 1995. 9 Luis Posada Chávez, Elvira Camacho y otros. pedagogía de la participación en la escuela. Instituto de Derechos Humanos Pedro Arrupe. [en línea] www.alboan.org Disponible en:
    http://74.125.47.132/search?q=cache:VKz9GycRgvUJ:www.alboan.org/archivos/592.pdf+COLECTIVO+ESCUELA+POPULAR+CLARETIANA.+Filo+de+hambre,+una+experiencia+popular+de+innovaci%C3%B3n+educativa.&cd=5&hl=es&ct=clnk&gl=co 10 Ibíd.
    11 Tesis; Vicente Iván Cruz. Ensayo de investigación socioecologica participativa en la escuela Popular Claretina del sector de “filo de Hambre” de Neiva, 1983. USCO.


    Participación de la juventud… frente al papel del docente


    Los jóvenes están inmersos en un sistema globalizado, con identidades no claras, ya que están en constante diálogo, abiertas en un proceso permanente de construcción y configuración de identidad. “la identidad no es solo lo dado y heredado por la comunidad a la que inicialmente pertenecemos, también las nuevas construcciones que la complejidad del mundo que habitamos nos hace configurar”12. Esta identidad en continuo cambio no permite establecer criterios de roles claros en sus imaginarios. Hay que construir imaginarios de vida acordes a las necesidades de los jóvenes inmersos en dinámicas globales en constante reconfiguración de sus identidades, pero en cierta medida excluidos de su rol participe y propositivo en políticas. Hay que reivindicar su papel como actores sociales que se empieza a gestar con la incursión de nuevos movimientos sociales, reivindicando sus derechos, inconformismo y luchando por sus causas.

    12 Roxama Marter, Cartografía estallados. Los jóvenes como ventana social ( Subtitulo; jóvenes archipiélago de lo social). Revista Per-Feria, 6, 2006


    La participación y organización juvenil son un escenario de formación para que los jóvenes aprendan a vincularse satisfactoriamente al mundo adulto y ser sujetos sociales y actores protagónicos. La participación juvenil es necesaria para que a los jóvenes se les reconozca su condición de ciudadanos en torno a intereses concretos como movimientos culturales, artísticos y musicales13. Se empieza a desarrollar espacios de participación donde los jóvenes se han apropiado de nuevas forma de ejercer política en la plataforma de internet y el uso de medios virtuales están experimentando una modalidad ciudadana ligada a un contexto pragmático en el que usan la información14. Así se deja a un lado esas formas violentas de reclamo que nos han traído momentos como mayo del 68. Que han causado estigmatización social como jóvenes con aires revolucionarios que reclaman sus derechos con revueltas. Pero estas nuevas manifestaciones políticas en internet con movimientos sociales y múltiples manifestaciones pacificas, solidarias y globales es un camino hacia la democratización de las relaciones. Se han generado nuevas plazas para el encuentro apoyado en el uso tecnológico. Los jóvenes ya no necesitan que hablen por ellos, si no que participan en actividad política en lugar de limitarse a observar de lejos y obedecerla15.

    Las condiciones para los jóvenes son complicadas, se preparan por muchos años en el colegio y al terminar no tienen espacio para conseguir empleo y menos bajo condiciones laborales dignas. De igual forma el futuro es incierto, no han sido preparados en una especialización, en un campo que les permita satisfacer sus necesidades, que les permita ser competitivo. Rosa María, acierta al sostener que la escuela cerrada sobre sí misma, crea una fragmentación del quehacer social. Una escuela donde hay que aprender de todo y se termina aprendiendo un poco de nada16. No se forma para salir a proponer basado en las necesidades en países con pocas oportunidades.

    La salida para la gran mayoría de los jóvenes que terminan el colegio es seguir estudiando un técnico, ya que acceder a educación superior es más complicado. Haciendo un gran esfuerzo un pequeño número que se sacrifica y otros que cuentan con suerte logran salir profesionales y alternando sus horas de estudios con extensas jornadas laborales. La práctica en educación de colegios y universidades enfrenta un choque de expectativas entre los jóvenes, ya que no saben qué hacer cuando terminen sus estudio, no saben si lo que aprendieron y su diploma les va permitir desempeñarse en su área o no disponen en donde ejercer. Una especie de Esquizofrenia cultural del sistema y la práctica escolar, que llama Barbero. Se enfrenta entre el saber que el otorga un diploma oficial y que le va servir para insertarse en los modos habituales de ascenso social y estatus, y el que le va servir para enfrentarse en las modalidades de mercado del sistema productivo de la sociedad17.

    Por otro lado hay jóvenes que por múltiples problemas sociales no terminan sus estudios, algunos ni siquiera el colegio. En sus mentes sólo hay espacio para el trabajo y aporta para sus hogares relativamente pobres. Colombia es un país que no brinda condiciones laborales, con una educación que no satisface la formación basado en la necesidad de educar para la vida, para salir a ser competitivos laboralmente. Los jóvenes que no consiguen trabajo y cuentan con pocas oportunidades son vistos como amenaza pública, criminalizados como el desocupado y pandillero. Jóvenes marginados y excluidos de las políticas públicas, ajenos a las dinámicas sociales de participación. La mirada a estos jóvenes son políticas de seguridad dirigidas agrupaciones juveniles de sectores marginados, políticas represivas18. Los jóvenes sobre todo de los sectores populares se han caracterizado de forma general y equivocada en los estudios por ser un problema social inmerso en droga, violencia, alcohol, etc. “Caracterizando los jóvenes en víctimas o en victimarios, socialmente jóvenes incapaces, inhabilitados o des-potencializados”. Hay un desconocimiento del joven desde su realidad e integrándoles experiencias de vida, desde su condición de sujeto y reconocimiento de actor social, los jóvenes estudiantes pueden ser constructores de la totalidad de los procesos educativos para ser ciudadanos19. Lola Cándeles, nos enseña que los otros, los niños y los jóvenes de la calle, la gente popular también cuenta la historia. Nos muestra una práctica pedagógica donde los niños y jóvenes desescolarizados aprendieron a leer y a escribir entre juegos y risas. Resaltado la importancia de conversar, del diálogo donde no pretendían enseñar nada a nadie20. Una muestra de relaciones pedagógicas equlibradas.


    13 Fabián acosta y diego Barbosa. participación, organización y ciudadanía juvenil. Observatorio de Juventud. Universidad Nacional de Colombia. disponible en: www.redcreacion.org/documentos/simposio4if/FAcosta.html
    14 Rueda O. Rocío Y Quinta R. Antonoic. Cap. II, Representaciones y actitudes hacia la tecnología de docentes y estudiantes.
    15 Rocio Rueda Ortiz, Tecnocultura y nuevas ciudadanías. Interpelación a Ignacio Ramones. Revista peri-Feria, 4, 2004.
    16 Rosa María Alfara, Educación y comunicación: ¿A la deriva del sentido de cambio? P. 186.
    17 Jesús Martín Barbero, retos culturales de la comunicación a la educación, citado por Rosa María Alfaro, en documento Educación y comunicación: ¿A la deriva del sentido de cambio? P. 188.
    18 Roxama Marter, Cartografía estallados. Los jóvenes como evntana social. Revista peri-feria, 6, 2006
    19 Astrid Oyarzún Chicuy. De joven problema: a joven actor social estudiantil: Estudiantes secundarios y su lucha por la igualdad educativa y social, 5 de junio 2006 en [en línea] http://www.joveneslac.org disponible en:
    http://www.joveneslac.org/portal/000/publicaciones/revista/3/05%20gacetilla%20cidpa%204.htm
    20 Nydia Constanza Mendoza Romero. Entre senderos y búsquedas: una experiencia de vida desde la educación popular y las pedagogías de borde. Revista Nómadas. Nº 21. Institutos de Estudios Sociales Contemporáneos. Universidad Central. Octubre 2004 Disponible en: http://74.125.47.132/search?q=cache:ZD2udCKB4osJ:www.dimensioneducativa.org.co/aa/img_upload/e9c8f3ef742c89f634e8bbc63b2dac77/SEmblanza_Lola._Revista_N_madas.doc+en+filo+de+hambre,+una+experiencia+popular+de+innovaci%C3%B3n+educativa&cd=2&hl=es&ct=clnk&gl=co


    Por eso hay una necesidad de reivindicar el papel de los jóvenes cómo sujetos sociales, críticos y participativos. Jóvenes que no nacieron entre el mundo virtual que ofrece internet, pero la tecnología ha marcado sus vidas y han crecido con este mundo. Aún así su base es la televisión, lo audiovisual, se han formado y configuran sus identidades con procesos que adaptan de canales de televisión, de música y de consumos culturales que también pasan por Internet. Hay que crear un reconocimiento de las procedencias culturales e imaginarios de los jóvenes estudiantes, su entorno y sus contextos. Los jóvenes escuchan música, ven televisión, están chateando en el Messenger con su particular lenguaje de símbolos mientras hacen la tarea o hablan por teléfono. William Fernando Torres manifiesta que “los jóvenes cambiaron las lógicas, de tiempo, de espacio, formas de atención y la noción de autoridad, se apropiaron de lo visual, del videoclip. Se volvieron productores culturales con sus nuevos lenguajes y sus formas de atención múltiple”21.

    Se requiere que el docente penetre y se adapte al mundo de la tecnología, esto va permitir que la compresión de los entornos, los modos de vida y visiones de las realidades de los niños y jóvenes. Se necesita de docentes creativos que utilicen prácticas pedagógicas innovadoras, haciendo uso de la tecnología, permitiendo que medios como la radio entren al aula como forma de aprendizaje o hacer análisis crítico de una película en clase, posibilitan entender e interactuar con los modos de comunicación y visiones de la juventud. Entender y dialogar su mundo en los video juegos, en los celulares, en sus tatuajes, piercing y en sus formas de expresión. Dejar al lado esa manifestación autoritaria del docente, y ser un compañero, construir juntos el conocimiento, compartirlo y entenderlo. Apostándole a un interrelación entre alumno y maestro. Construir sentido, construir cultura basada en la comunicación y creatividad, guiada en un proceso de docencia22.

    Gabriel Kaplún invita a repensar críticamente el aula y las instituciones educativas, a comprender y entender el contexto y los mundos juveniles, los conflictos pedagógicos socio-culturales que emergen, a veces con violencia entre un malestar del docente y una huida o rechazo de los jóvenes. Construir pedagógicamente estos conflictos es necesario para reconstruir una educación con sentido para la vida de estudiantes y docentes. El fin es que los docentes e instituciones educativas comprendan mejor las culturas de los jóvenes con los que trabajan y transformar sus prácticas a partir de esta comprensión23.


    21 William Fernando Torres, Amarrar la burra de la cola, ¿Qué ´personas y ciudadanos intentar ser en la globalización? Cap. IV maestro, alumnos y nuevas tecnologías, pág. 125 USCO, 2000
    22 Ibíd. pág. 152
    23 Gabriel Kaplún. Culturas juveniles y educación: pedagogía crítica, estudios culturales e investigación participativa (La cumbia villera y concheta, el rock de la calle y la escuela) Publicado en Los jóvenes: múltiples miradas, UNC, Neuquen 2004 También en Memorias del VII Congreso de ALAIC, La Plata 2004

    Es una invitación a un docente capacitado en prácticas pedagógicas atractivas para jóvenes dinámicos y debe estar en constante actualización de sus conocimientos. Pero también hay que empezar por el auto-reconocimiento y análisis de la comunicación de los adultos y docentes, sólo así se podrá empezar a narrar a los jóvenes sus experiencias y sus formas de participar24.

    La educación es la base porque ahí es donde se empieza la formación de los que tendrán en el futuro rumbo de un país. Por eso es necesario pensar qué jóvenes formar, para que sean sujetos, personas y ciudadanos. Que se salgan de los roles establecidos de consumismo y que no se adapten sumisamente a la realidad, a tener trabajo sin una verdadera gratificación buscado romper con las directrices de desigualdad social que se imponen, con el reconocimiento de la propia identidad. Hay una necesidad de pensar jóvenes líderes constructores de su propia realidad. Jóvenes capaces de pensar en futuro, de actuar en grupos para intervenir el presente, proponer espacios y generar escenarios de dialogo y encuentro. Jóvenes propositivos en la construcción de democracias que generen oportunidades académicas acordes a sus necesidades.

    Finalmente hay que reconocer que la relación entre estudiante ya sea niño o joven implica un escenario democratízante en cuanto al vinculo con su maestro, una educación donde todos sean protagonistas de sus realidades, un reconocimiento a sus entornos y prácticas, pues son ellos las que la viven y saben cuáles son sus necesidades y prioridades. Los niños y los jóvenes deben formasen trabajando de la mano junto a los docentes para crear espacios de diálogos, logrando evaluar y pensar críticamente sus realidades para poder tomar acciones que permita modificarla o reelaborarlas.


    24 William Fernando Torres, Amarrar la burra de la cola, ¿Qué personas y ciudadanos intentar ser en la globalización? Cap. IV Una experiencia en formación de maestros, pág. 170 USCO, 2000

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