LA VIDA HAY QUE APROVECHARLA

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  • jueves, 1 de noviembre de 2007
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  • Neyder Jhoan Salazar
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  • Reportaje a una vendedora de dulces y películas piratas en el sector de chapinero en Bogotá.

    Por: Neyder Jhoan Salazar Torres

    En la vida hay cosas por las que vale la pena luchar y entregar gran parte del tiempo y sacrificio que merece y toca dar en el difícil camino de la vida. Yurany Estefani Estrada es una de las tantas mujeres que entregan gran parte de su vida a luchar por sus hijos. Tiene dos hijos por los cuales ha luchado y luchara alcanzablemente por ofrecerles una vida digna.
    Tiene su casa propia en un corregimiento del Caquetá pero en una visita a Bogotá se dio cuenta que la capital brindaba mayor oportunidades de vida. Por este motivo y otros decidió dejarlo todo y aventurase en la gran urbe.
    “En Bogotá sí se puede hacer dinero, pero con esfuerzo” asegura Yurany. Ella tiene extenuantes horas de trabajo, entre semana inicia a las diez de la mañana. Los viernes y los sábados se extiende de diez de la noche a dos de la madrugada. Su trabajo como sustento diario es vender dulces, cigarrillos y videos en la carrera 63. En los fines de semana buenos logra hacer ventas que ascienden a 300.000 pesos con lo que logra vivir y mantener a sus hijos. Afirma que lo que gana le da para el sustento de su familia. Compra comida, paga arriendo y le paga educación privada a su hijo pues cree que la educación es lo único que les queda para superarsen en la vida. Deja claro que lo importante no es la plata, lo importante es sentirse bien con lo que se tiene y se aprende en el difícil proceso de la vida.
    Agradece mucho al negocio de las películas y videos de distribución ilegal o “piratas”. Ya que le ha permitido trabajar libremente sin tener que rendirle cuentas a nadie.
    En su sitio de trabajo se puede conseguir todo tipo de películas, las que están en cartelera y hasta las que están próximas a estrenar en muy buena calidad. Yurany responde siempre por su producto pero para librase de todo mal las entrega ensayadas. Su responsabilidad llega al punto de responder por toda película defectuosa, ya que eso le asegura no perder el cliente. Su honestidad hace que les advierta a sus clientes el defecto de alguna película. Ella las ha visto todas incluso sugiere la película y el género a los clientes que le piden que le aconseje, de su buena asesoría depende la venta. Tras un dos años en el negocio y en el mismo sector ha conseguido tener clientes seguros que la saludan y le compran.
    Por circunstancias de la vida y por deudas a perdido cosas que ha conseguido con sacrifico. Perdió su nevera, lavadora y muchas otras cosas con las que tenia amoblada su casa o mejor dicho pieza. “son de las cosas que por malos pasos en la vida he tenido que perder”.
    Por las ansían de darle lo mejor a sus hijos como desearía toda madre por instinto natural, ha participado en el negocio de la droga. Negocio del que hoy se arrepiente haber estado, pero gracias a la venta pirata de videos ha podido dejar ese negocio amargo y pesado en el que según ella no se puede dormir tranquilo.
    De sus anécdotas en la vida de la venta en la calle recuerda con rabia pero aun más con nostalgia la vez en que unos jóvenes aprovechándose de su inocencia e ignorancia en la capital, igual de lo buena persona que es y que conserva en su ser, algo que se nota a los dos minutos de entablar una conversación con ella. La grabaron para un supuesto trabajo universitario, al otro día en su lugar de trabajo llego la policía por trabajar en piratería. Los policías tenían como prueba el video y duro tres días eternos en la cárcel. También recuerda aquel día en el que casi la roban, si no fuera porque por primera vez en su vida utiliza un arma corto-pulsante para protegerse. Con indignación recuerda la tantas veces en las que los policías le cobran por dejarla vender los videos. Esto en algo que ella denomina “la vacuna que se la da a la policía”. Por esto y muchas otras cosas guarda un recelo con las cámaras por tal motivo no permitió que se le tomara una foto incluso amenazo con quitarme la camara y dañarla si insistía. Una conducta totalmente comprensible.
    Su esposo se murió montando a caballo, desde ese momento asegura haber descansado de ese tormento y decido llevar sobre su hombro la responsabilidad de mantener a sus hijos en una familia. Yurany ama a sus hijos como si fuera lo mejor y lo único por lo que vale todo tipo de sacrificio. No le importa las horas que le toque entregarle al trabajo por el bienestar de sus hijos, ya que ellos son lo mejor del mundo y está dispuesta a hacer de todo por ellos, daría hasta la vida.
    Da rabia que personas como la policía que reciben un salario fijo se aprovechen de forma atrevida de personas como yurany que se ganan la vida con el sudor de su frente. Mientras otros ganan mucho dinero y son ladrones finos en corbata y en una forma tan repugnante y corrupta que da pena.
    Aun que vender películas piratas es un acto ilegal no sé quién es más pirata o delincuente si el que vende las películas piratas para mantener a su familia o el policía que les cobra para dejarlas vender. Acaso esto no es aprovecharse de personas honestas para ganar plata de una forma más ilegal.

    Nota:
    El nombre del personaje fue cambiado para proteger la integridad de la persona. El nombre usado fue inventado por ella misma porque le hubiera gustado llamarse así.

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