Resguardo indígena del Huila se declara libre de transgénicos

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  • jueves, 13 de diciembre de 2012
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  • Neyder Jhoan Salazar
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  • Con una lectura pública la comunidad indígena Yanakuna del resguardo de  Rumiyako en Pitalito, se declaró como territorio libre de transgénicos dentro de una propuesta de vida y soberanía alimentaria.


    Este pueblo de Rumiyako territorio de la piedra y el agua creado en 2002 está ubicado en el predio  la Esperanza, Mirador y el Vergel  con 286 hectáreas en el corregimiento del Criollo en Pitalito Huila. El Cabildo de este resguardo con una resolución  se declaró un territorio libre de transgénicos,   buscando aportar a una autonomía y soberanía alimentaria propia, “ser auto-sostenible, cultivar  para nosotros mismo y seguir resistiendo en el caminar”. Así se hace frente a la normativa gubernamental en Colombia que responde a  los intereses de privatizar las semillas por parte de grandes multinacionales que buscan controlarlas y modificarlas genéticamente.

    El resguardo es un importante reservorio de semillas nativas  de maíz y frijol, por eso ven con preocupación la entrada de cultivos y alimentos transgénicos a sus territorios. En este sentido acudieron al llamado de la consulta previa frente a las medidas administrativas que afectan su integridad territorial y cultural, “los pueblos indígenas en su ejercicio de libre determinación tienen derecho y control a las tierras, territorios y recursos que tradicionalmente ha poseído y utilizado, respetando sus costumbres, tradiciones y sistemas de tenencia”. El Profesor José Parmenio Jiménez reconoce que la declaratoria es fundamental para hacer frente a las políticas económicas, “es una importante decisión que incómoda a los intereses de multinacionales, pero que teje la soberanía del territorio”.

    Bajo su autonomía como pueblo indígena, y su gobierno propio de acuerdo a su conocimiento y costumbre  ancestral  es claro que sus semillas son seres integrales de la Madre Tierra que merecen todo el respeto y reconocimiento como parte fundamental de la vida en el universo. “Las semillas no son propiedad individual hacen parte de vida de la comunidad indígenas y podrán ser utilizados en forma colectiva para el bienestar de los pobladores de forma sustentable , sin que se afecte su existencia y la existencia misma de cualquier otro ser de la naturaleza y de la Madre Tierra”, añade la declaración.

    Para el gobernador del resguardo, Luis Alberto Quinayaz la declaratorio es un sueños que los mayores había proyectados para el territorio ancestral, “tenemos que ir retomando, la declaratoria es una base fundamental para sobrevivir los pueblos donde cada uno debe aportar para cultivar y no depender de los transgénicos que afectan la salud”. Según la declaratoria, todos los seres vivos, las plantas cultivadas y  animales domésticos que comprenden los territorios hacen parte de la piel y entrañas de la Madre Tierra, “no se le puede alterar su condición natural, ni contaminar; hay que devolverlos a la generación futura con la misma vida que se les fue entregado, por eso cualquier uso que se haga de ellos debe ser armónico con la vida”. Además manifestaron que por su contribución en el manejo, y conservación de la biodiversidad, tienen el derecho a los alimentos sanos producidos de una forma agroecológica, bajo un conocimiento popular de la agricultura tradicional y como saber colectivo del patrimonio de la comunidad. De esta forma sustentable en armonía con el medio ambiente de acuerdo a sus usos, y costumbres y sin que hayan sido modificados genéticamente.

    Propuesta de vida

    Con esta posición  del resguardo se prohíbe la siembra y comercialización de semillas transgénicas en su territorio. Así como la implementación de programas agrícolas gubernamentales que entreguen semillas y alimentos transgénicos o paquetes tecnológicos que atentan contra las semillas tradicionales y saberes ancestrales. De igual forma no se aplicará sobre las semillas y saberes dentro de los territorios indígenas ninguna forma de propiedad intelectual que permita la privatización de la vida. La comunidad exige a las autoridades gubernamentales que establezcan mecanismo de control, restricción, y monitoreo para evitar que cultivos y alimentos transgénicos lleguen a los territorios, “hacemos responsable a gobierno nacional y a las transnacionales semilleros por los casos de contaminación transgénica que se pueda presentar en nuestros territorios, así como la introducción de componentes transgénicos en alimentos como soya, bienestarina y maíz”.

    El presidente del Consejo Regional del Huila, Crihu,   Leonardo Homen Quinaya manifestó que es una iniciativa que busca salvaguardar sus semillas bajo una conciencia de los pueblos ancestrales, un ejercicio que se viene haciendo de manera autónoma desde los gobernadores, mayores y cuerpo de cabildo,  “se está avanzando, nuestra visión es llegar a los 22 territorios indígenas del Huila y que se construya un política pública de producción limpia  para los pueblos indígenas”.

    Con esto es claro que todos los productos y proyectos que entran al resguardo deben girar al torno de plan de vida  y la política se soberanía alimentaria como propuesta de la comunidad. “Por eso hemos dicho vamos a salvaguardar el territorio con una declaración propia bajo la conciencia de avanzar en el camino de resistencia, con producción propia depender de nosotros como  una apuesta alternativa al modelo de desarrollo”, puntualizó Leonardo Homen. La agricultura y alimentos hacen parte de la cultura ancestral, por eso el pueblo de Rumiyako continuará con la recuperación, uso,  manejo y protección de las semillas ancestrales para fortalecer la soberanía con la producción de los propios alimentos.


     

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