La captura del Mayor de la Policía representa lo penetrable de la mafia en las instituciones militares del país

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  • jueves, 27 de enero de 2011
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  • Neyder Jhoan Salazar
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  • La captura del Mayor de la Policía  Julio César Torrijos  que trasportaba coca puede representar  tres cosas preocupantes  y que dejan claro la penetración que sigue teniendo el narcotráfico en el país.

    Este último hecho deja claro lo penetrable de la mafia en las instituciones militares del país, donde hasta las máximas cabezas de mando son  las que conocen y hacen negocios con grupos narcotraficantes, quizás esos denominados tratos de negocio. No se desconoce que en muchas zonas del país mandos medios, altos y otros funcionarios actúan complacientes y hacen negocio con grupos de narcos, así lo ha demostrado la historia. Es la corrupción imperante del país donde muchos buscan  tapar sus bolsillos de plata.

    Lo anterior se suma a la desprestigiadas fuerzas policiales y de ejercito del país que fuera de dar mal ejemplo, actúan violadoras de derechos y con nexos delincuenciales.

    Hay que preguntar cómo es que un personaje de alto rango trasporta cocaína y es capturado, cuando bien usan otras formas  ocultas y más fiables para sus  negocios donde no salgan mayormente implicados. Usan san otras fichas, cómo es que decide arriesgarse así.

    En primer lugar su actuación podría  representar los nexos con narcotraficantes,  pues bien podría ser que actúa así porque se comprometió con un alto y peligroso narcotraficante a trasportar su droga, a ponérsela en un lugar a cambio de dinero, de mantener negocios o quizás a cambio de respeto por la vida en medio de lo que en ese mundo suelen llamar torcidos.  Posiblemente éste fue capturado por la misma denuncia de los narcos que es como caen eso cargamentos con denuncias de los populares sapos, que de otra forma no sería tan fácil de capturar.  Más teniendo en cuenta que el mayor con tan solo decir que es ese mando y mostrar su carnet pasa sin problema por cualquier puesto de control.

    Pero un segundo punto es que  bien se puede tratar de una jugada de las fuerzas militares con el fin de limpiar su por rebajada  imagen de corrupción, es decir quieren dar el mensaje que la institución esta haciendo todo para pulir a sus miembros y no importa qué cargo tenga, el que es corrupto y comete delitos dentro de sus fuerzas deben pagar por eso. Un mensaje que puede ser contradictorio porque al menos  para mí lo único que hace es seguir tiñendo la imagen de ese tipo de institución.

    El tercer aspecto es que este tipo de  actos, olla que se destapan  y es informada por la misma institución, es decir que no buscan discreción  tienen el fin de ocultar problemas de fondo. Algo que los medios  saben contribuir volviendo show para alejar de la agenda importantes temas. Este tipo de actuar ilegal se suma al de las cárceles militares vulnerables y complacientes con sus retenidos que empieza a ser tapada por otras informaciones. Show de situaciones que ya se saben y que ocultan temas como los importantes ingresos girados para resguardar la calamidad del invierno  con un posible alto índice de corrupción.

    En cualquiera de las tres, lo claro es que un gran número de miembros actúan de manera similar luciendo pulcros uniformes que en el fondo están manchados de sangre, corrupción e ilegalidad. Sin embargo hay que reconocer que no todos son así, algunos  sólo acuden a su salario y la subordinación del mando para sacar a sus pobres familias adelante.

    Finalmente me suscita dudas,  esta seguridad es con la que  piensan conseguir la paz, acaso no son las que siguen propiciando la forma de financiación de la guerra, el narcotráfico. Aun así el país se le llena la boca de flores cuando dicen dar ejemplo en combatir el flagelo del narcotráfico, cuando en realidad parece hacerlo su aliado.




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